martes, 24 de julio de 2012

Nada dura para siempre.

No te acostumbres a mi, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis enfados, ni a mis besos, ni a mi olor.
No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mi cara cuando te ríes de mi, ni te acostumbres a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo.
No te acostumbres, en serio.
Porque algún día me cansaré, me iré y echarás de menos esas cosas a las que un día te acostumbraste. Y puede que para entonces ya sea demasiado tarde.


La verdad nunca es mala, la verdad pone las cosas en su sitio.



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